Trece razones para no morir

Respuesta a la polémica suscitada por la serie de Netflix: “Thirteen reasons why” en torno al suicidio en la adolescencia.

Creés que tu vida es una mierda. Que nada tiene sentido. Y que lo mejor es dejar de sentir y acabar para siempre con todo. Ok. Lo entiendo. Sé como se siente. No hace mucho, también tuve tu edad y sentí algo parecido. Y odio, dolor, humillación, vergüenza. Contra todo pronóstico, poco a poco aprendí que la vida no solo es eso. Que por más quebrado que te sientas, mañana siempre podés hacer algo para mejorar y apostar por las cosas que valen la pena vivirlas. ¿No me creés? Bueno, dame unos minutos y te comparto mis Trece Razones. No te voy a sermonear con cifras de suicidios por año, ni investigaciones de suicidología. Tampoco te voy a vender un canto a la vida o un nuevo programa de energía positiva. Te voy a hablar franco y directo. Como supongo que hablás vos. Como en su momento me hablaron también a mi.

1. AMOR. Empecemos por el amor. Es algo importante, ¿sabés?, más a tu edad. Y en muchos sentidos. Tanto dar amor, como recibirlo. Aunque te lo hayan negado, despreciado o corrompido. El amor no lo es todo, pero sí es mucho. Incluso en los peores momentos se transforma en una fuerza de empuje que te ayuda a tocar fondo, para volver a salir a flote. No te creas eso de que ya no lo merecés o que se acabó para vos. Podés crearlo y recrearlo. Es 100% reciclable.

2. RESPONSABILIDAD. Recordá: todos sufrimos. No hay forma de escaparle al sufrimiento. Es parte de la vida. Lo mismo que la alegría, y de vuelta, el amor. Todos van juntos. Y si bien no todo depende de vos (de hecho, muy poco), tu vida es tu responsabilidad. Tenés que hacerte cargo de ella.

3. FUTURO. Todos tenemos días buenos y días malos. La vida está llena de los dos. A veces hay rachas. Las cosas te salen mal y se pueden poner peor. Mas aún en estos momentos, en donde… digámoslo asi: estás ensayando qué tipo de vida querés vivir. Pero recordá, tenés la ventaja de la juventud. Mañana siempre es otro día. Y los seres humanos no somos un recuerdo, sino un proyecto.

4. AUTOCONTROL. Sufrir no te da derecho a nada. No te creas eso. Mucho de los actos más atroces de la humanidad fueron realizados por víctimas que se transformaron en victimarios. El odio, la envidia o el resentimiento, si bien son humanos, no son buenas fuentes de motivación. El desafío está en reconocerlos y lograr controlarlos, no dejar que te dominen. Recordá: la moral está en lo que hacés, no en lo que decís que hacés.

5. AUTORESPETO. Por supuesto que hay personas horribles en el mundo. Esta lleno de ellas. Personas que disfrutan siendo crueles con otras, que pueden golpearte, humillarte y cagarse de risa en tu cara en tu peor momento. Pero, ¿sabés algo?, es absurdo que les dejés arruinar tu vida. Vos, como cualquier otra persona, merecés respeto. Y antes de exigirlo a los demás, primero tenés que aprender a respetarte. Un viejo proverbio dice: “cuando no hay enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño”.

6. LIBERTAD. Lo que vos pensás, decís o sentís es importante, sobre todo para vos. No transformes a los demás en tus jueces. Las palabras hieren, pero son eso, palabras. Si no le hiciste daño a nadie, al único al que tenés que rendir cuentas es a vos mismo. Eso es la libertad. Y la libertad es hermosa.

7. AMISTAD. Nunca estás completamente solo. Y si lo estás, es porque pasás demasiado tiempo dentro de tu cabeza. Afuera de ella, en donde va a pasar tanto lo mejor como lo peor de tu vida, hay un mar de gente. Y aunque no lo creas, hay personas muy parecidas a vos. Si tuviste amigos pero luego los perdiste, o si aún no los encontrás, buscá gente como vos. Bob Marley decía: “La verdad es que todo el mundo te va a herir. La idea es encontrar por los que vale la pena sufrir”.

8. FAMILIA. Nadie pidio nacer. Pero si estás acá, es porque los que estaban antes de vos así lo quisieron. Y hoy seguramente compartís el techo con alguien. Quizás tenés una familia terrible. O quizás una tan buena que pensás que no la merecés. Como sea, si contás al menos con una persona más grande que vos (sea quien sea) y te cuida, te escucha y te respeta: también cuidalo, escuchalo y respetalo. Como reza el dicho: El diablo sabe más por viejo que por diablo.

9. HUMOR. Acá te cuento lo que dijo otra persona, no hace mucho. Se llama Sebastian Corona y hace poco estuvo en una Ted Talk. Si no sabés de qué estoy hablando, buscalo en You Tube: Una muerte impúdica | Sebastian Corona | TEDxCordoba. El flaco es viudo y cuenta como acompañó a su mujer mientras ella se moría de cancer. Lo afrontaron juntos, reafirmándose por medio del humor. Viudo, padre de un chiquito huerfano, dijo:
“¿Qué me va a quedar sino la risa? -la suya, la de ella- La risa no le quita nada al dolor. Al revés, le suma. Le agrega una dimensión que te lo pone en perspectiva. Te hace acordar que no sos Tan Importante. Te hace acordar que tu tragedia no es la única, ni la peor y que nunca deja de ser también comedia”.
Entonces, ya que vamos a sufrir en la vida, también poder cagarnos de risa se vuelve una excelente razón para no matarse.

10. ACEPTACIÓN. Desde hace un tiempo circula por Facebook una cita anónima que deseo compartir con vos. Es la mejor defición de lo que entiendo por Aceptación: “No todo tiene explicación. No todo tiene respuesta. No todo tiene sentido. No todo es justo. No todo es lógico. Aprendé a vivir con eso.”

11. AYUDA Muchas veces escuché eso de que “hay que tener huevos para matarse”. Me parece una idiotez enorme. El suicidio no es un acto de valentía. Tampoco de cobardía. El suicidio es un acto de desesperanza. Se autodestruye quien se ahoga en su pena o en su desesperación. Si sos joven, el verdadero coraje está en quedarse y afrontar la vida. Por dolorosa que sea. Y si sentís que no podés solo, sos valiente si te dejás ayudar y la afrontás junto a otros.

12. MUERTE Puede parecerte contradictorio. Pero si lo pensás un poco, la muerte es una buena razón para mantenerse vivo. ¿Por qué? Hagas lo que hagas, vayas a donde vayas, vivas lo que vivas, tu muerte de todos modos llegará. Es una certeza. Sin lugar a dudas, vos, al igual que yo, y que todos, en algun momento nos vamos a morir. Ahora bien, lo que pase en tu vida antes de que acabe, de eso si que no tenemos ni la menor idea. La vida hacia adelante es puro misterio.

13. VIDA Si comparamos el tiempo promedio que un ser humano vive (supongamos, 85 años) con el tiempo que lleva la vida en la tierra, la diferencia en años llega a ser tan grande que parece casi ridícula. Así y todo, por pequeña y fugaz que sea, tu vida vale. Vos valés. El metro cuadrado que ocupa el cuerpo humano en su paso por el mundo, los tres segundos de presente continuo que forman nuestra conciencia y el almacen de recuerdos que crean la memoria es todo lo que tenemos. Hacia afuera, el mundo exterior es infinito. Hacia adentro, el mundo interior también lo es. Y eso que está en el medio, con capacidad de autocrearse y conciencia de sí mismo, sos vos. Único, irrepetible y empujado hacia adelante. Si así y todo deseás desaparecer y fundirte en el espacio infinito antes de tiempo (como de todos modos pasará), lo último que te pido es que lo pienses dos veces. Una hoy. Otra, mañana.

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Un comentario sobre “Trece razones para no morir

  1. Hola! (a ambos), yo sé que no es el lugar indicado para escribirles ya que no voy a hacer un comentario sobre este post pero no logré ubicar en el blog un correo directo para poder escribirles.
    Me suscribí al Blog, recibí inmediatamente respuesta y después de un par de intentos activándolo y esperando un lugar para escribir, finalmente decidí hacerlo acá.
    Bueno, lo mío es mucho más sencillo que toda esta introducción. Yo soy el “seguidor del podcast de Israel” y pueden dormir tranquilos, soy un simple ciudadano (no del Mosad) que inmigré desde la Argentina allá a fines del siglo pasado.
    Tampoco soy estudiante de psicología, ni profesional y entusiasta del campo (prefiero la ciudad, ja!), Sencillamente me encanta el “rubro”, la psicología quizás sea mi profesión que no pude o que no elegí mejor dicho ya que lo descubrí ya de adulto y ya llegando a los 60 sería imposible estudiarla en un idioma que no es sencillo y más a nivel universitario.
    Simplemente me encanta el podcast, me gusta escucharlos, es apasionante descubrir cosas, empezar a entenderlas y pensar.
    Eso, ustedes me hacen pensar que escuchar un podcast de psicología, “sin ser del campo” y en el celular, no es tan loco ni aburrido como muchos deben creer, pero esto tiene que ver con cómo lo hacen uds., son gratos, claros y hasta divertidos.
    Estamos lejos, pero a pesar de los 12.000 km de distancia se los escucha bárbaro, muy cerca y me deleitan, lástima que no puedo ganarme el sánguche!
    Leonardo

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