¿Cómo hablar con un niño cuando fallece un padre?

Es difícil, hay que reconocerlo. No hay recetas, instrucciones o consejos válidos para todos los casos. La muerte es una idea abstracta, y los niños viven en el mundo de lo concreto. Para ellos, las cosas son como se ven, como se escuchan o como se sienten. Y si alguien ya no está, tienen que saberlo. Como ya se ha dicho, negar lo evidente es mucho más dañino que inventar falsas soluciones que de todos modos caerán por su propio peso. A continuación algunas ideas:

1. Dile que es normal que se sienta triste. Que a las personas nos duele la muerte. Y que el dolor es la contra cara del amor: nos duele tanto porque lo queríamos mucho.

2. Enséñale que tu también lo extrañas, y que a veces también lloras cuando te das cuenta que ya no volverá. Nunca dejes de hablarle sobre él o ella. No lo vuelvas un tema “tabú”.

3. Escúchalo. Sea lo que sea que quiera decirte. Y si no quiere hablar, permite que calle. El silencio también se escucha y merece tanto respeto como las palabras más importantes.

4. Si no eres religioso explícale que, a ciencia cierta, no sabes donde está. Pero sí que, al menos en esta vida, no lo volverán a ver. Pero que pueden recordarlo y de ese modo, vuelve a estar con ustedes. Aunque sea un ratito.

5. Siguiendo con lo anterior, dile: “Los humanos desaparecemos solo cuando dejan de recordarnos”.

6. Enséñale que se puede recordar con lágrimas, pero también con risas.

7. Prométele que llegará un día en que dejará de ser el primer recuerdo de la mañana o el último pensamiento de la noche. Y que si bien lo recordará toda su vida, permitirse olvidarlo de tanto en tanto es tan normal como sano.

8. En las fechas del aniversario de su muerte, si consideras que puede asistir al cementerio, asegúrate de que después de la visita realicen una actividad especial. Una sana manera de honrar a quien se pierde es hacer algo que disfrutaban juntos. Puede ser cualquier cosa: escuchar la música que le gustaba, ir a los lugares que visitaron antes o cocinar su comida preferida.

9. En las primeras fiestas (navidad, año nuevo, cumpleaños), respeta que la silla que solía ocupar quede vacía. Pero en las siguientes, permite que otros la ocupen. Y explícale que muchas veces en la vida las sillas se van desocupando para luego volver a ocuparse. Y que no hay nada de malo en eso.

10. Aprende a aceptar junto a él que muchas veces las cosas son como son sin poder hacer nada para cambiarlas. Pero que con el tiempo, la vida está llena de oportunidades para poder reinventarlas.

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